miércoles, octubre 24, 2007

Lamentos





Lamentos.

Nunca he logrado limpiar las extravagantes gotitas de sangre
enganchadas entre mis retinas.
Exiguas gotitas color escarlata
gotitas que caen, de la herida que arrastro desde el ayer.
Caen, destempladamente caen.
Mientras yo también me desmigajo
entre agujas y lágrimas,
secretos, que hasta hace un par de horas no hubiese podido revelar.
Llagas que duelen, pero mientras más duelen
más aligerada se siente mi alma, el día después.
Me condeno a ser vasalla de lamentos azabaches
Porque encuentro dulzura bajo el jarabe amargo,
Encuentro sosiego en la magnánima negrura
Encuentro cobijo entre los papelitos
que plasman mi desolación.
Podrán tacharme de masoquista,
de esclava de mi propio dolor
mas aquellos,
no han sido capaces de contar sus pétalos caídos,
ni de gritar lo que han callado.
¿Esos?
Son sólo cobardes, ocultos detrás de una máscara feliz.