
Desdibujar el pasado.
Desdibujar momentos que hieren…
En el perfecto instante en que sus noctámbulos labios
Me ilusionan nuevamente.
Y logro creer en un firmamento utópico,
En un eterno crepúsculo en que aquellas sudadas pieles se unan.
Deseando no despertar ante las ruinas
Que han quedado de ese amor que lucía tan dulce y único.
Desdibujar los errores cometidos…
Al asumir que su respiración ya no se oye entre galerías,
Que su voz dejó de balbucear te amos en mi cuello.
Y que su mirada no pertenece a estas desgarradas retinas.
Que aquel príncipe no se deslizara entre mis sinuosidades
…Que no volverá a ser parte de mi función rutinaria.
Desdibujar las lágrimas guardadas en estos entresijos…
Para encontrar la forma de ponerme de pie,
Sin llagas en estos brazos
Ni cargas paradójicas sobre mis hombros.
Mirarme en el espejo, una y mil veces
Para reparar lo incorrecto.
Y retomar las páginas del libro de mi enmarañada vida.
Desdibujar mis pasos de princesa fenecida…
Procedo a adherir las migajas que quedaron de nuestro castillo,
Para comenzar otra vez, y hacerme dueña de su boca
Hasta el fin de los tiempos.
Escribo desde el piso, y alzo mis dedos para alcanzar su cielo.
Que yo ya no deseo permanecer sin fuerzas
Ni bañada en infinitos sollozos agridulces.
Desdibujar todo lo amargo que conservo…
Y dejar que aquello repose bajo epitafios fúnebres.
Porque las mortajas que creo para los próximos amaneceres,
No deben tener rencores ni mentiras,
Ni gritos acallados por temores.
Cada minuto será vivido intensamente
Como si fuese el último soplo de mi subsistencia terrenal.